• Creemos un ritual. Un ritual entendido desde la sencillez donde primen las necesidades que emanan de nuestro interior. Una repetición de acciones que nos libere de la inseguridad y que ponga fin al foco frenético de lo cotidiano. Ahora estás contigo misma, cierras los ojos, respiras hondo y vuelves a tu cauce. Flotas en el agua en calma, convirtiéndote en ese elemento con capacidad de adaptación al medio que sabes que puedes ser. Te dejas ir para sentir la caricia del sol y el olor de las mimosas que escalan la cascada.

    Un ritual no tiene por qué ser complejo ni precisa de un origen milenario. El giro matutino de tu cafetera italiana es un ritual en sí mismo, el masaje en pequeños círculos de la crema hidratante que te hará llegar cinco minutos más tarde también lo es. El beso con el que te despides sin haberlo calculado tiene que serlo, sobre todo cuando sabes que no te irás tranquila sin haberlo regalado.

  • Y es que, siempre que pensamos en el autocuidado nos imaginamos un camino serpenteante. En realidad, no debería de ser así. Tomar conciencia de uno mismo ha de ser sencillo y señalar un único destino: escucharnos, comprendernos, amarnos un poco más.

    De todo esto se inspira nuestro ritual particular. De la comprensión de que somos seres con diferentes aristas que forman una única pieza. De que somos el resultado de la orografía afilada y suave de nuestro paisaje emocional. Y es que, a veces, el patrón de conducta que se nos exige puede ser tan calculado como la programación 3D que ha dado forma nuestra colección. Nosotras te invitamos a que lo descubras por ti misma, sin presiones y en tu propia piel.

RITUAL